Los aceites esenciales suelen utilizarse como complemento de los tratamientos tradicionales gracias a sus notables propiedades antiinflamatorias, anti infecciosas (antibacterianas y antivirales) y fungicidas.
Algunos casos en los que se emplean son:
- Infecciones dermatológicas: tales como los eczemas, la psoriasis, acné o en procesos de cicatrización.
- Desequilibrios del sistema inmunitario: infecciones y enfermedades relacionadas, principalmente, con las vías respiratorias.
- Alteraciones en el sistema nervioso: como la depresión, ansiedad, desequilibrios emocionales o taquicardias.
Entre los variados y destacados beneficios de la aromaterapia también se encuentran:
- El alivio del dolor, gracias a sus efectos analgésicos
- Actúa como antihistamínico y potenciador de las defensas
- La reducción del estrés
- Ayuda a contrarrestar la depresión, la ansiedad y el insomnio
- Se trata de un potente estimulante e incluso afrodisíaco
- Ayuda a evitar el envejecimiento de las células, debido a las propiedades antioxidantes de las plantas.